10 feb. 2010

La Compañía Nacional de Danza en el Teatro Real


La Compañía Nacional de Danza estrena 'Jardín Infinito' en el Teatro Real de Madrid.
Estarán del 17 al 16 de Febrero con un programa doble, Rassemblement y Jardín Infinito.
RASSEMBLEMENT

Coreografía: Nacho Duato
Música: Toto Bissainthe (Rasanbleman)
Escenografía: Walter Nobbe
Figurines: Nacho Duato
Diseño de luces: Nicolás Fischtel (A.A.I.), según del diseño original de Dick Limdsctröm
Estrenado por el Cullberg Ballet en el Hjalmar Bergman Theatre de Örebro, el 27 de febrero de 1990
Estrenado por la Compañía Nacional de Danza en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el 13 de diciembre de 1991
Con Rassemblement Duato viró su rumbo hacia las tierras de Haití y la cadenciosa música de Toto Bissainthe, que le brindaron la inspiración en una suite en el estilo nítido y trepidante de Jardí Tancat. Cuatro parejas en descoloridos trajes de faena inician el ballet lentamente, hasta llegar a un sobrecogedor finale, con la palabra "liberté" coreada repetidamente en la canción.
Pese a la aparente sencillez de los medios utilizados, Rassemblement es una creación que, gradualmente, a través de los poderes liberalizadores de la música y la danza, demuestra ser un impresionante y conmovedor llamamiento a la conciencia del público sobre los derechos humanos.
Rassemblement se enmarca dentro de un grupo de canciones que la compositora y cantante Toto Bissainthe dedica a su tierra, Haití.

Son canciones de esclavos atraídos por el culto Vudú. En ellas hablan de su vida cotidiana, del sufrimiento del exilio y del anhelo de Africa, no como lugar geográfico, mas como tierra mítica de libertad. Expresan su resistencia al colonizador, el rechazo a su política, religión, cultura y lengua. Gracias a los vínculos establecidos entre ellos en este nuevo mundo, los esclavos han podido conquistar su independencia.
El Capital, al desarrollarse en Haití, ha transformado el sentido del Vudú. El Vudú, que era para los campesinos pobres y explotados una celebración de las raíces africanas, ha llegado a ser una religión , uno de los aparatos de poder. El nacimiento del Vudú en una tierra de exilio, primera lengua común de todos los esclavos de razas diferentes, fue un momento vital, creador, una unificación cultural que iba a transformar el mundo: una apertura de límites.

Este es el momento al que se refieren las canciones de Toto Bissainthe: cantar a todos los hombres, a través de las palabras de Haití y de su música tradicional, reuniendo otras formas musicales y abriéndose a una música contemporánea sin fronteras.
JARDÍN INFINITO

Coreografía: Nacho Duato
Música (*): Pedro Alcalde, Sergio Caballero (música original) Alfred Schnitke yPiotr Ilich Chaikovski (fragmento)
Escenografía: Jaffar Chalabi
Diseño de Luces: Brad Fields
Figurines: Carral Asociados
Realización de Escenografía: Odeón Decorados
Realización de Vestuario: Sastrería de la CND

Dedicado a Chéjov en el 150 aniversario de su nacimiento.
En colaboración con el Festival Internacional de Teatro Antón Chéjov de Moscú, con el apoyo del Gobierno de Rusia y del Gobierno de Moscú
Estrenado por la Compañía Nacional de Danza en el Teatro Real el 17 de febrero de 2010.
“Jardín Infinito es un homenaje a Antón P. Chéjov. He tratado de impregnarme de la personalidad de este gran escritor, de cómo vivía y de lo que sentía por sus semejantes y por el mundo que le rodeaba. Jardín Infinito no está basado en ninguna de las obras de Chéjov en concreto. No quería que situaciones, alusiones o anécdotas relacionadas con ellas constituyeran la base de mi trabajo, definitivamente abstracto. Me he inspirado en su mundo, en su personalidad y en su obra para extraer una visión particular y personal de todo ello.
Para la música seleccioné en primer lugar los cuatro himnos de Alfred Schnitke tanto por su belleza intrínseca como por considerarlos afinados en el mismo tono de Chéjov. Pedí al mismo tiempo a Pedro Alcalde y a Sergio Caballero que crearan una música original que arropara estos himnos y que los situase en una arquitectura sonora que englobara el conjunto del ballet. Para ello han realizado un trabajo con palabras y textos extraídos del Cuaderno de Notas de Chéjov acompañado de microcomposiciones no rítmicas para diferentes instrumentos de percusión. La coreografía no utiliza las palabras y los textos de forma literal pero si considerando siempre su extremado valor musical. En su trabajo de estructuración del total han añadido un Himno Sacro de Schnitke para coro a capella, un fragmento de Chaikovski como referencia al compositor que tanto admiraba Chéjov y un pequeño fragmento con sonidos de la naturaleza pero abstraído de todo valor referencial.
El decorado, diseñado por Jaffar Chalabi, puede trasladarnos a un sinfín de escenarios muy diferentes. Podemos estar viendo el skyline moscovita o el paisaje de la estepa. Podemos imaginar tejados de casas o también una montaña. Cuando la estructura se coloca a nivel del suelo, nos permite recortar el espacio y sugerir ambientes más íntimos, como la habitación donde escribía Chéjov o incluso una callejuela de alguno de sus cuentos. Cuando la estructura se eleva y se coloca suspendida a cierta altura, podemos visionar espacios abiertos en la naturaleza, paisajes y bosques. Y sin embargo mantiene siempre el carácter abstracto que siempre ha perseguido esta creación.
Otro médico y escritor, Arthur Schnitzler, (coetaneo de Chéjov) definió el alma humana como una “tierra amplia”. Es esa tierra amplia a la que Chéjov dedicó su vida entera a observar, describir y cultivar con el esmero con el que se cuida un jardín. Su clara visión de la fragilidad y la complejidad de las relaciones humanas ha llegado hasta nosotros gracias a su obra. El título, Jardín Infinito, hace alusión a ello. Además de que considero que la obra de todo gran espíritu es infinita, nunca se acaba y nunca morirá.”
Nacho Duato


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