15 abr. 2010

Almudena Cid Triunfa en los Juegos del Mediterraneo

Su último triunfo, espectacular y rotundo, en Almería la ha convertido, por derecho propio, en la reina de los Juegos del Mediterráneo y de la gimnasia rítmica española, a una edad (25 años) en la que muchas gimnastas ya se han retirado o piensan hacerlo.
20minutos.es (Paco Zamora)
¿Qué toma para mantener esa voz tan infantil?
Es un pequeño problema que intento resolver desde hace tiempo. No me hace mucha gracia que, a los 25 años cumplidos, siga teniendo la voz como una cría de 15. Es un verdadero incordio.

¿No existe un modo de evitarlo?
Cuando estoy afónica; sólo así puedo tener timbre de adulta, pero a veces no me viene mal porque estoy rodeada, casi siempre, de chicas muy jóvenes que empiezan a destacar en el equipo nacional. Así, parezco una más.

¿Ya es la reina absoluta del cotarro?
Yo no lo diría así, pero creo que, después de mi actuación en los Juegos del Mediterráneo, ha quedado claro que tengo mucho que decir todavía en el mundo de la gimnasia rítmica, tanto en el panorama nacional como en el extranjero, y que no estoy acabada en absoluto. En ese caso, la medalla de oro hubiera ido a parar a cualquier otra gimnasta.

¿Qué quiere demostrar?
Es una cuestión personal. En ocasiones una ve que no tiene el apoyo suficiente y, entonces, suele ser el momento de rodearse de gente que aumente tu autoestima. Así lo he hecho, y es a ellos a quienes dedico mi triunfo en los Juegos del Mediterráneo y mi actual momento de plenitud.

¿Esa gente tiene nombre?
Sí, claro: mi familia, mi entrenadora, mi psicóloga... y mi compañero sentimental –no me gusta la palabra novio–, que también ha aportado su granito de arena.

¿No andaba ya pensando en retirarse?
La gimnasia rítmica es un deporte en el que la gente se retira a los 17 o a los 18 años. Después de los Juegos de Atenas pensé en abandonar, pero me encontraba muy bien y me dije que iba a continuar, por lo menos mientras me divierta entrenar y competir.

¿Y ahora qué hará?
Mi idea es continuar un poco más, por lo menos hasta la celebración de los mundiales en octubre.
¿Por qué lloró en el podio?
Me emocioné. He entrenado con fiebre y lesionada, he competido con anginas, le he dado a la gimnasia rítmica lo mejor de mi vida... Es muy fácil ver desde las gradas lo bien que queda un ejercicio, pero pocos saben lo duro que resulta. Cuando logras un poco de perfección, como la que conseguí en Almería, te sientes recompensada plenamente. Este oro ha sido el colofón perfecto a mi carrera.

¿No teme frenar el entusiasmo de las más jóvenes?
No. Creo que soy una referencia a seguir porque demuestro que, hoy en día, la gimnasia rítmica puede prolongarse más allá de los 20 años, y que se puede rendir al máximo nivel siempre que una se cuide y mantenga el espíritu de sacrificio.

¿Ésta es su segunda juventud?
En todos los niveles, desde el personal hasta el deportivo.

¿Es cierto que diseña sus propios maillots?
Sí, todos los que me pongo son creaciones mías.

¿En qué se inspira?
Me guío por las revistas de moda, pero luego les doy el toque personal. Los maillots son muy caros, pero diseñándolos yo me salen a mitad de precio.

¿Ha ofrecido sus diseños al equipo nacional?
Sí, están a disposición de todo el mundo. También diseño cintas.

¿De dónde le sale esa vena creativa?
Es cosa de familia. En mi casa se ama mucho el arte, mi madre escribe poesías, sobre todo desde que me fui de casa, y mi abuelo levantó un pequeño museo con objetos diversos que se ha ido encontrando en la calle.

¿Diseñaría algún maillot para Jennifer Colino?
Si ella me lo pidiese, sí. Hemos tenido nuestras diferencias, sobre todo por representar a España en Atenas, pero poco a poco hemos ido limando asperezas. No digo que hayamos vuelto a ser las grandes amigas de antes, pero ahora nos hablamos y espero que en poco tiempo todo se olvide.

BIO
Nació en Vitoria (Álava) hace 25 años, pero vive en Barcelona. Mide 1,67 metros y pesa 47 kilos. Ha participado en los Juegos de Atlanta, Sydney y Atenas. Ocasionalmente, ha desfilado como modelo de pasarela.

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