11 jul. 2009

Antonio 'El Bailarín'


Antonio Ruiz Soler (Sevilla, 1921 - Madrid, 1996), una personalidad clave en la historia de la danza española, por su innovación, difusión y creación en este arte.
Comenzó a los 6 años en la academia del Maestro Realito, que le inició especialmente en los bailes de palillos. Calificado como niño prodigio, fue allí donde conoció a la bailarina y bailaora Rosario y con quien empezó a bailar profesionalmente con tan sólo 7 años. Una pareja artística que duraría hasta 1952 y que recorrería el mundo.
La primera actuación junto con Rosario fue en 1928, en el Teatro Duque de Sevilla, a los siete años. Ese mismo año bailó en el Pasaje de Oriente, en una fiesta que se daba en honor del infante D. Carlos, y también dentro del mismo año efectúa su primera salida al extranjero, bailando en la Feria Internacional de Lieja (Bruselas).
En 1929 bailó ante los reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia, cuando fueron a presidir la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929). Alternando con las actuaciones teatrales, baila en los cafés concierto, en fiestas privadas y en fiestas tradicionales andaluzas como en las Cruces de Mayo. Es la primera etapa infantil sevillana, en la cual termina de formarse con los maestros de baile Otero, Pericet y se especializa en flamenco con el maestro Frasquillo. Enseguida empieza a trabajar fuera de Sevilla, por el resto de Andalucía, otras provincias y Madrid, donde les llaman Los Chavalillos Sevillanos.
El año 1937 es una fecha clave para el bailarín. El empresario de variedades Marquesi le contrata junto a Rosario para ir a América, donde permanecerían durante 12 años. Comenzó a conocerse a esta pareja de baile como Antonio y Rosario y adquirieron fama mundial.

La primera actuación es en Argentina, en 1937, en el Teatro Maravillas de Buenos Aires, con el espectáculo Las maravillas del Maravillas. De Argentina pasan a Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Cuba y México. Vuelven a Argentina, para actuar en el Teatro Espléndido y en el Teatro Ateneo de Buenos Aires, donde dan el primer Concierto de Danza. Rematan la gira sudamericana en Brasil.
Es en 1939 cuando son contratados para la Sala de Fiestas del Waldorf-Astoria de Nueva York. Con ello se les abren las puertas de Estados Unidos. Permanecen allí siete años alternando temporadas largas en esta sala con viajes a Hollywood, donde participan en varias películas. En 1943, de vuelta a Nueva York, se presentan en el Teatro Carnegie Hall. En 1946 van a Cubamás y Antonio escenifica el Corpus Christi en Sevilla (de Albéniz).



En 1946 van a Méjico donde estrenan, en el Teatro Bellas Artes, el famoso Zapateado de Sarasate, coreografía maestra de baile individual, su baile más aclamado y que más veces ha interpretado durante su carrera artística. Siguen por Cuba, Uruguay, Perú, Chile y en 1948 vuelven a Argentina donde los críticos, diez años despues de su primera actuación allí, destacan la madurez en su baile y sus coreografías.
Durante todo el perodo americano, la labor coreográfica y representativa de esta pareja es muy extensa. A parte del Zapateado, la jota Viva Navarra de Larrega, y el Zorongo gitano, son dos piezas fundamentales en su carrera. De Granados tienen una selección de Goyescas y las Danzas Número IX y VII (Valenciana), de Joaquín Turina, el Sacromonte, la Malagueña y Sevilla de Albéniz. El Café de Chinitas, con letras de García Lorca. De danzas de escuela: seguidillas manchegas, panaderos, boleros, sevillanas y fandangos de Huelva. Preparan también El amor brujo y El Sombrero de tres picos, de Manuel de Falla. Y por último el testimonio de la inspiración americana y caribeña en los bailes El manisero y Jarana yucateca.
De vuelta a España, en 1949, actúan en el Teatro Fontalba durante dos meses y más tarde en el Teatro San fernando de Sevilla con un exito enorme.
Inician poco después su primera gira por Europa,una gira que se inicia en primavera, en el Teatro de Champs Elysées de París. Continúan por Italia, Suiza, Dinamarca, Suecia, Inglaterra, Bélgica, Escocia en los Festivales de Edimburgo en 1949 y en el Festival Internacional de Holanda. Actuan también en Israel y vuelven a recorrerse Europa por segunda vez: teatros Palais Chaillot, la Pérgola, Cambridge. Van a Tánger. Son requeridos para bailar en fiestas de hombres de estado: en España, Francia, en Egipto, Faruk. Tres años de gira sin descanso, siempre triunfantes.

Se añadieron, es ésta gira europea, nuevas coreografías como Granada, Triana, Puerta de Tierra, El Puerto, Asturias y Navarra de Albeniz, El Fandango de Candil y las Danzas V, X y XI (Sortilegio de los collares) de Granados, El zapateado de Turina, Las Cigarreras de Halffter, Selección del Capricho Español de Rimski-Kórsakof y Debajo de la Hoja, Anda jaleo y Los cuatro muleros donde Federico García Lorca adquiere ya una dimensión especial dentro del repertorio de Antonio.
Nuevas versiones de bailes de palillos como el Bolero Robado, Boleras de medio paso, Malagueñas boleras. En flamenco: tanguillo, alegrías, farruca, tango de Cádiz, tarantos, serranas, siguiriyas gitanas, soleares, caracoles, fandangos por verdiales, y hay que reseñar de una manera especial La Caña, creación que perfeccionará a lo largo de los años, para llegar a ser uno de los números más perfectos conjuntados.
En 1952, tras haber trabajado durante 22 años juntos, la pareja Rosario-Antonio se separa definitivamente por desavenencias artísticas.
Rota la pareja, Antonio saca adelante el proyecto de crear una gran compañía, Antonio Ballet Español. Empieza a madurarlo en solitario en Sevilla y le da forma en Madrid en los estudios de baile que Juan María Bourio tenía en la calle Montera.
Es requerido entonces por el escritor y director cinematográfico Edgar Neville para protagonizar su película Duende y misterio del flamenco, pidiéndole que interpretara algo original y nuevo. Para la ocasión crea el Martinete, estilo flamenco que hasta entonces sólo estaba reservado al cante.



Como reconocimiento mundial Leónidas Massine, coreógrafo de los Ballets rusos, le propone bailar como primera figura en su coreografía de El sombrero de tres picos en el Teatro de la Scala de Milán, santuario de la danza reservado a muy pocos. Se hará realidad el año siguiente junto al Capricho español de Nikolai Rimski-Korsakof.
En 1953 se presenta al público la primera Compañía de Ballet de Antonio y el consiguiente estreno de las nuevas obras que lo componen. Quizá sea para él, el año que más valore dentro de su carrera artística. Se presenta el 20 de julio en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, con estreno también de escenario, los Jardines del Generalife.
El nombre de la compañía es Antonio Ballet Español. Lo componen treinta y cinco bailarines, con Rosita Segovia como primera figura femenina. Es un ballet bien presentado, disciplinado y sin fallos técnicos que obtiene un éxito rotundo. Como consecuencia, ya desde ahora este Festival incluirá habitualmente una parte de baile español. Él responderá a esta distinción creando nuevos ballets para tal acontecimiento.

Las obras que estrena son: Llanto por Manuel de Falla, de Vicente Asensio. Es un montaje en atención a Granada y su músico más genuino. Presenta también Allegro de conciertos de Granados, y piezas flamencas como las alegrías y fandangos por verdiales en versión nueva. También agrupa otra serie de piezas del mismo estilo en Serranas de Vejer de García Soler. Pero las dos obras más destacadas del estreno son la Suite de sonatas de P. Antonio Soler, de las que ya tenía un antecedente en el repertorio de sus bailes con Rosario donde las bailaba él sólo. Ahora son ocho sonatas realizadas por toda la compañía en distintos cuadros. Otro estreno es la Suite de danzas vascas, con música tradicional y danzas tan populares como el Aurresku, Espatadanza y Arín Arín. Por último el ballet El segoviano esquivo de Matilde Salvador, con un argumento que da forma a bailes castellanos.



Despues del estreno en Granada, Antonio va al Teatro Español de Madrid y desde allí ya es una gira constante e imparable por ciudades españolas, otras de Europa, América e incluso África, como El Cairo y Johannesburg. Todas las éstas actuaciones tienen en común el éxito obtenido, por ejemplo cuando debuta su compañía en el Teatro Empire de París, le sacan a hombros. En el Teatro Stoll de Londres se gana a un público que mira con reserva al nuevo coreógrafo. Son estas dos capitales europeas los puntos más visitados por él y donde más estrena, lo mismo que en América el punto de referencia artística siempre es Buenos Aires. Allí, en 1954, estrena una serie de danzas: Almería de Albéniz, Andaluza de Falla, Danzas fantásticas de Turina y renueva la famosa jota Viva Navarra. Tanta actividad obligó a aumentar el elenco de bailarines de la Compañía.
1955 es un año de estrenos importantes en Londres. En el Teatro Palace, la Rondeña y el Albaicín de Albéniz, con formas modernas de escenografía y baile. Pero el estreno más señalado es El Amor Brujo de Falla, en el Teatro Saville, ballet que le consagra como coreógrafo y donde según la crítica se compenetra con el espíritu mismo de Falla. Es obra de gran éxito que pasa directamente al Teatro de Champs Elysées de París y luego a la Scala de Milán durante un mes, además de dos funciones en el Picolo Scala donde se oyó cantar flamenco por primera vez.

En 1956 se estrena en el Festival de Música y Danza de Granada Fantasía galaica, ballet de Ernesto Halffter, basado en una leyenda gallega sobre la Santa Compaña, con temas de bailes populares como la muñeira. Paso a cuatro de Pablo Sorozábal, son seis danzas inspiradas en melodías de compositores del siglo XVIII y Sonatina, obra basada en la poesía de Rubén Darío La princesa está triste. El polo de Albéniz, Cerca del Guadalquivir, ballet flamenco sobre el poema de García Lorca, Prendimiento de Antonio el Camborio.

1957 es una fecha señalada para la historia de la danza española por la actuación de Antonio en la Ópera de Viena. En 1958 realiza la coreografía del ballet más interesante de cuantos ha hecho, El sombrero de tres picos de Falla. Las versiones anteriores, incluso la de Massine, quedan chicas al lado de ésta, con unos figurines de Muntañola que no desdicen en nada de los de Picasso. La Farruca del Molinero es un acierto de coreografía e interpretación. Rosita Segovia contribuye con su buen hacer danza-actriz al éxito general de este ballet.

En 1960 la compañía actua en el Liceo de Barcelona. Estrenan más obras de Albéniz y Jugando al toro de E. Halffter. Es esta una época de evolución en el concepto creativo de Antonio. Busca temas simbólicos de contenido recargado como sucede en la obra citada y en Eterna Castilla, aunque los decorados sean estilizados, el baile no lo es.

En 1962 es el reencuentro con Rosario, Antonio la presenta como artista invitada dentro de su ballet, dejando que aparezca sola en el escenario bajo una luz central. Vuelve a bailar aquellas danzas sencillas, encantadoras, que no han pasado de moda y que el público acoge con gran entusiasmo; en Madrid tiene que repetir el Zorongo tres veces. También bailan dentro de la estampa flamenca La Taberna del Toro que Antonio estrenó en el Teatro Palace de Londres seis años antes.

En 1964, vuelve a reunirse la pareja por última vez, para hacer una tourneé con etapas en España en Inglaterra, en los Teatro Opera House y Royal Druy Lane de Londres; van a Rusia por primera vez y actúan en Leningrado, Kiev y Moscú, donde triunfaron como en el resto de los países; Siguen por Estados Unidos y Sudamérica, donde, en Chile, Rosario termina con el compromiso.

En 1965, Antonio cambia el nombre de su compañía llamándola desde ahora Antonio y sus Ballets de Madrid. Con este nombre o con el anterior y durante más de diez años toma parte muy activa en los Festivales de España del Ministerio de Información y Turismo y sigue estrenando nuevas obras como Concierto andaluz de Joaquín Rodrigo, ballet en un acto y tres movimientos, donde sigue la tónica de sus últimas creaciones jugando con simbolismos en la danza.

En el VII Festival de la Opera de Madrid de 1970, se consideran estreno mundial las piezas Torre bermeja y Córdoba que dedica a Isaac Albéniz, y Danza de la gitana y Primera de «La vida breve» a De Falla. También la estampa colonial del siglo XIX llamada Cubana.

Después de La Nueva Cenicienta, película que rodó junto a Marisol, en 1972 graba para Televisión Española El sombrero de tres picos, dirigido por Lazarov. Durante este rodaje, Antonio fue acusado de blasmefar y se le condenó a dos meses de cárcel, aunque las reacciones expresadas por gobiernos de otros países influyeron para que saliera a los dieciocho días.



A lo largo de su vida, Antonio intervino en varias películas, algunas veces como protagonista total, en otras actor-bailarín, otras simplemente bailarín, interpretando sus ballets y en una ocasión, solamente como coreógrafo. En 'Ley de una Raza' de 1969, dirigida por José Luis Gonzalvo comparte rodaje con La Chunga.


En 1978, pensando ya en retirarse, prepara una gira de despedida con el espectáculo Antonio y su Teatro Flamenco, formado por un grupo reducido de artistas. Comienza por Sevilla en el Teatro Nacional de Lope de Vega. Lleva una selección de flamenco en sus dos versiones, popular y teatral. El espectáculo se inicia con un preludio entre guitarristas y cantaores; sigue el mirabrás, tarantos bailados; La sangre derramada, carcelera; En el puerto, tangos de Málaga, martinete, bulerías, la caña, granainas, Resurrección de la petenera, La casada infiel y concluye con alegrías, tanguillos de Cádiz, fandangos rocieros y se despide por sevillanas.

En 1979, hace su retirada profesional como bailarín en la ciudad japonesa de Sapporo, justo cuando se cumplen sus bodas de oro con la danza.

En marzo de 1980, por su largo y brillante historial como bailarín y coreógrafo, es nombrado director artístico del Ballet Nacional Español del Ministerio de Cultura. El repertorio que presenta es variado con obras de otros maestros, alternando con las más famosas suyas. Después de dos años largos de actividad, el 9 de mayo de 1983 es cesado en el cargo por razones muy controvertidas en su día. Antonio deja por el momento toda actividad relacionada con la danza.

El nombramiento, en 1983, de María de Avila como responsable de los dos Ballets nacionales produjo su forzada salida, cuestión que llevaría a los tribunales con el ánimo de recuperar el puesto directivo del Ballet, pero que no consiguió. En el último cambio de dirección de la compañía, Antonio tuvo de nuevo la esperanza de volver a dirigirla, hecho que tampoco se produjo.

En 1987, se presta a hacer a María Rosa una coreografía sobre la Romería del Rocío que presenta en ese año en el Teatro Monumental de Madrid.

En 1989 anunció que volvía a bailar pero una lesión en la muñeca le hizo desechar tal idea.

María Rosa ultimaba nuevos planes para su compañía, después de haber visto reestrenadas en el Ballet Nacional sus creaciones en repertorio. Tenía elaborado el proyecto de un gran ballet sobre Colón, que esperaba poner en escena durante 1992 en Sevilla, pero no pudo ser.

Antonio falleció el 5 de febrero de 1996 a los 74 años en su domicilio de Madrid víctima de una trombosis cerebral. Se estaba recuperando desde hacía dos años de una hemiplejia, pero su estado de salud empeoró en los últimos días. Fue enterrado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla.
Tras la marcha de Antonio, el bailarín más célebre y trascendental de la danza española, quedó su deseo expreso de que su estudio madrileño se convierta en un centro cultural para danza, y se instituya tanto una fundación como un premio de baile español que lleven su nombre.

Carmen Roche, ingresó a los 13 años en el Ballet de Antonio. Se formó con él compartiendo grandes éxitos y giras internacionales. Tantos años de relación, el respeto y la admiración que por él sentía la empujaron en su intento de salvar el mítico estudio de danza donde tantas horas habían trabajado. Trás un año de obras y un titánico esfuerzo, el deseo de Antonio y Carmen Roche se cumplió a finales de 2007 principios de 2008. Se consiguió recuperar el estudio de danza de Antonio Ruiz Soler.
Desde el 29 de abril de 2009 (Día Internacional de la Danza) Antonio cuenta con una placa en su memoria en la calle donde estaba situado su estudio de baile (c/ Coslada nº 7), y que actualmente acoge la Escuela de Baile de Carmen Roche SCAENA en el distrito de Salamanca.



Fuentes: elmundo.es (Cristina Marinero), danza.es, scaena, wikipedia
Fotografía: elmundo.es

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